Sentados en un café
sonriéndole un poco a la vida
hicimos de pronto
un recuento absurdo
de formas de vivir
y lo llamamos entre risas
el cuento de las estériles vidas
Nos reímos un poco
del cajero del banco
cargado de deudas
con la corbata rota
y la esperanza vieja
en tanto entrega y recibe
dinero ajeno
a manos llenas
También nos reímos
entre chanzas y tristezas desdibujadas
del conductor del bus urbano
con su neurosis
y su guerra por ganar un centavo
a costa de la vida
de los que tenemos que poner en sus manos
nuestra seguridad
nuestro camino
y esta prisa humana
por gastar el tiempo
También recreamos
la vida absurda por cierto
del vendedor de confites
que con cada venta
gana un peso
y necesita al menos
mil hambrientos de azúcar
para cubrir el sustento
Hoy sentados en un café
soñando que somos distintos
estuvimos mirando
el paso lento
de aquellos que no tienen prisa
por ser dueños de nada
siquiera de un sueño
que viven sus vidas estériles
pensando que no vale la pena luchar
ya que no pueden
ir un paso más lejos
Hoy
nosotros
los poetas de un pueblo muerto
estuvimos
sonriéndole un poco a la vida
haciendo de todo un cuento
y los seres elementales
que habitan esta selva de cemento
fueron
tan solo por un momento
lo más grande de la existencia
lo único verdadero
ellos
sin saberlo
fueron la causa primigenia
de un sueño de niños
de una risa en la tarde
de la magia de un verso.
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